jueves, 3 de abril de 2014
DIGERIR LA PALABRA
Jeremías 15:15-21
… tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón… —Jeremías 15:16
El Rey Jaime es famoso en el mundo de habla inglesa por la traducción de la Biblia que lleva su nombre: King James. Pero alrededor de la misma época en que se imprimió la primera Biblia, él también encargó que se hiciera El libro de oración común. Utilizada hasta hoy, esta guía para la intercesión y la adoración contiene una oración maravillosa para internalizar la Palabra de Dios: «Bendito Señor, tú que inspiraste las Sagradas Escrituras para nuestra enseñanza: Concede que […] las oigamos, las leamos, las consideremos, las aprendamos e interiormente las asimilemos, que podamos abrazar y siempre mantener la esperanza bendita de la vida eterna…».
Muchos siglos antes, el profeta Jeremías expresó una manera similar de permitir que las Escrituras alimenten nuestro corazón: «Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Señor Dios de los ejércitos» (Jeremías 15:16). Internalizamos las Escrituras en la medida en que «las leamos, las consideremos, las aprendamos e interiormente las asimilemos», y meditemos en oración en cada pasaje bíblico.
Pídele al Señor que te ayude a aplicar la Biblia hoy. Dedica tiempo para reflexionar en la carne y la leche de la Palabra (Hebreos 5:12). Al aquietar tu interior, Dios te enseñará sobre Él mediante su Palabra.
«Algunos libros deben ser probados; otros, tragados; y unos pocos, masticados y digeridos». —Bacon
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