domingo, 27 de julio de 2008

CUATRO PRINCIPIOS

Hay cuatro principios en el reino de Dios para la familia. Si tú quieres que el reino venga a tu hogar y éste sea transformado, si tú quieres pertenecer a la iglesia que Dios está restaurando, tienes que abrir tu corazón y recibir estos principios, dejando que se arraiguen muy hondamente en tu vida. ¿Sabes porqué el cielo es cielo? No porque haya calles de oro, o puertas de perlas; el cielo es cielo porque en él reina Dios, y todos los que están allí hacen su voluntad. Y cuando Cristo reine a través de estos cuatro principios en tu hogar, éste será un pequeño cielo aquí en la tierra. Aunque el piso no sea de oro ni tengas alfombras de Persia, aunque sólo tengas un piso de tierra y paredes de cartón, tu ranchito te parecerá un palacio si Cristo es el Rey allí.
¿Qué significa que el reino de Dios entre en el hogar? Pues mira, en tu hogar hay un trono, un lugar de preeminencia, y en ese trono debe estar sentado Jesucristo. Cada uno de los miembros del hogar debe responder a las órdenes del que está sentado en el trono. Cuando se establece esta relación con Cristo, se puede afirmar que el reino de Dios ha llegado a ese hogar.
Un hogar está formado, básicamente, por una doble relación. La primera es la relación marido-mujer, y la segunda, padre-hijos. Esta es la estructura familiar básica. El resto de la familia –abuelos, cuñados, sobrinos- que convive bajo el mismo techo, debe sumarse a esta estructura principal que Dios ha constituido como base. La Biblia nunca da instrucciones a los abuelos o tíos; habla a los esposos, a las esposas, a los padres, a los hijos; porque esta es la estructura que sustenta a la familia. Y los principios de Dios para cada una de estas cuatro partes son esenciales para el desenvolvimiento del núcleo familiar.
Veremos en detalle estos cuatro principios...